sábado, 6 de abril de 2019

EL AJEDREZ COMO ESTRATEGIA DE APRENDIZAJE



El juego permite al niño(a) generar sus pensamientos y expresar sus sentimientos a través del juego, sin las prohibiciones del entorno donde se desenvuelve, facilitando la asimilación de nuevas realidades y experiencias, por lo que el juego, tiene una doble función: lúdica y terapéutica. (Erickson, 1950) “La actividad lúdica es una actividad placentera en sí misma, que permite al niño(a) explorar y comprender su mundo” además el juego fortalece el desarrollo evolutivo del niño(a) en la medida que le permite aprender las habilidades necesarias para desenvolverse en su medio y a afrontar determinadas situaciones cotidianas, lo cual le servirá en el transcurso de su vida adulta.
Asimismo, tomando el Ajedrez como actividad lúdica podrá desarrollar su autoestima, liberación de tensiones y la expresión de sus emociones (Sweeney, 1997), aportando al docente información importante sobre el estado, momentos de ánimo y necesidades del niño(a), por tal motivo; el Ajedrez sirve como Estrategia Metodológica de Aprendizaje para desarrollar las habilidades intelectuales, afectivas y lúdicas. (Ministerio Popular para la Educación de la República Bolivariana de Venezuela, Gaceta Oficial 38172)

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA DE CÓMO TRANSFERIR EL AJEDREZ A UNA ESTRATEGIA PEDAGÓGICA

Friedrich Froebel (1872-1852) fue uno de los primeros psicólogos en estudiar el juego, quien con la aplicación de sus estrategias pedagógicas a niños, se centra en la realización de juegos, tomando en cuenta las diferencias individuales del niño, sus necesidades e intereses. Planteaba el juego como la más pura actividad del ser humano, en sus primeros años de vida, considerando que por medio del juego el niño adquiría la capacidad de exteriorizar grandes verdades que se encontraban potencialmente en él.
El uso del ajedrez como actividad lúdica en el inicio del preescolar logrará fortalecer la atención integral y pedagógica de los niños y niñas desde los tres (3) hasta los seis (6) años, en  su  proceso de enseñanza, la cual debe estar enlazada íntimamente con la familia y comunidad, protagonistas  esenciales para el desarrollo de un  ser biopsicosocial, ya que todo niño a partir de los tres años de edad va adquiriendo gradualmente el  dominio de su cuerpo, inicialmente  la motricidad gruesa y luego la fina recordemos que el cuerpo es funcionalmente asimétrico con un lado dominante por lo que a  partir de esta edad (3 años), comienzan a desarrollar autonomía,  comenzando a agregar nuevas formas de movimiento. Su capacidad de desplazamientos, es una adquisición que aumenta el desarrollo de la orientación espacial. Ejemplo: caminar apoyando pies y manos hacía adelante, hacía atrás, a un lado y el otro, saltar con las dos piernas: hacía arriba, hacia abajo.

El uso del tablero de ajedrez de piso servirá para reconocer los elementos del tablero: columnas, filas y diagonales, ayudará a desarrollar la motricidad del niño, en el período de tres a cuatro años, ya que estos evolucionarán de la siguiente forma: se desplazarán caminando, corriendo y saltando en diferentes direcciones, por filas, columnas, diagonales. El desarrollo de la orientación espacial también se puede ampliar al desplazar las diferentes formas de las piezas de ajedrez gigante, hacia otros puntos de referencia llamadas casillas o escaques dentro del tablero de piso gigante. En este grupo coetáneo,   ya comienzan a utilizar sus manos para atrapar, hacen intentos por capturar las piezas, además de desplazarlas de arriba a abajo con mejor coordinación y continuidad en los movimientos, debido a que el desarrollo de la motricidad fina es característico de esta etapa. El niño entre los 2 y los 3 años ya que adquiere nuevas habilidades manuales que le permiten utilizar sus manos y manipular objetos pequeños con mayor destreza y coordinación.  Ellos y ellas podrán utilizar ajedreces Stauton número 6. (Ajedrez de competencia deportiva). Esta capacidad unida al desarrollo de las habilidades manuales los convierte en participantes activos de los juegos de construcción, en los que podrá hacer uso de sus nuevas destrezas. Los estudiantes podrán usar  los dedos  y las palmas de las manos para colorear, rasgar, cortar, dibujar entre otros;  sobre láminas de papel bond u hojas blancas  adecuando  el proceso de un aprendizaje significativo en el desarrollo de su autonomía, por el aprendizaje que previamente ha adquirido sobre las nociones básicas del ajedrez;  además gracias al ajedrez, su capacidad de concentración irá en aumento, por lo que el niño será capaz de mantener la atención en la actividad lúdica durante periodos de tiempo cada vez más largos. 


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