El juego permite al niño(a)
generar sus pensamientos y expresar sus sentimientos a través del juego, sin
las prohibiciones del entorno donde se desenvuelve, facilitando la asimilación
de nuevas realidades y experiencias, por lo que el juego, tiene una doble
función: lúdica y terapéutica. (Erickson, 1950) “La actividad lúdica es una
actividad placentera en sí misma, que permite al niño(a) explorar y comprender
su mundo” además el juego fortalece el desarrollo evolutivo del niño(a) en la
medida que le permite aprender las habilidades necesarias para desenvolverse en
su medio y a afrontar determinadas situaciones cotidianas, lo cual le servirá
en el transcurso de su vida adulta.
Asimismo, tomando el Ajedrez como
actividad lúdica podrá desarrollar su autoestima, liberación de tensiones
y la expresión de sus emociones (Sweeney, 1997), aportando al docente información
importante sobre el estado, momentos de ánimo y necesidades del niño(a),
por tal motivo; el Ajedrez sirve como Estrategia Metodológica de Aprendizaje
para desarrollar las habilidades intelectuales, afectivas y lúdicas.
(Ministerio Popular para la Educación de la República Bolivariana de Venezuela,
Gaceta Oficial 38172)
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA DE CÓMO TRANSFERIR EL AJEDREZ A UNA
ESTRATEGIA PEDAGÓGICA
Friedrich Froebel (1872-1852)
fue uno de los primeros psicólogos en estudiar el juego, quien con la
aplicación de sus estrategias pedagógicas a niños, se centra en la realización
de juegos, tomando en cuenta las diferencias individuales del niño, sus
necesidades e intereses. Planteaba el juego como la más pura actividad del ser
humano, en sus primeros años de vida, considerando que por medio del juego el
niño adquiría la capacidad de exteriorizar grandes verdades que se encontraban
potencialmente en él.
El uso del ajedrez como
actividad lúdica en el inicio del preescolar logrará fortalecer la atención
integral y pedagógica de los niños y niñas desde los tres (3) hasta los seis
(6) años, en su proceso de enseñanza, la cual debe estar enlazada
íntimamente con la familia y comunidad, protagonistas esenciales para el
desarrollo de un ser biopsicosocial, ya que todo niño a partir de los tres
años de edad va adquiriendo gradualmente el dominio de su cuerpo,
inicialmente la motricidad gruesa y luego la fina recordemos que el
cuerpo es funcionalmente asimétrico con un lado dominante por lo que a
partir de esta edad (3 años), comienzan a desarrollar autonomía,
comenzando a agregar nuevas formas de movimiento. Su capacidad de
desplazamientos, es una adquisición que aumenta el desarrollo de la orientación
espacial. Ejemplo: caminar apoyando pies y manos hacía adelante, hacía atrás, a
un lado y el otro, saltar con las dos piernas: hacía arriba, hacia abajo.
El uso del tablero de ajedrez de
piso servirá para reconocer los elementos del tablero: columnas, filas y
diagonales, ayudará a desarrollar la motricidad del niño, en el período de tres
a cuatro años, ya que estos evolucionarán de la siguiente forma: se desplazarán
caminando, corriendo y saltando en diferentes direcciones, por filas, columnas,
diagonales. El desarrollo de la orientación espacial también se puede ampliar
al desplazar las diferentes formas de las piezas de ajedrez gigante, hacia
otros puntos de referencia llamadas casillas o escaques dentro del tablero de
piso gigante. En este grupo coetáneo, ya comienzan a utilizar
sus manos para atrapar, hacen intentos por capturar las piezas, además de desplazarlas
de arriba a abajo con mejor coordinación y continuidad en los movimientos,
debido a que el desarrollo de la motricidad fina es característico de esta
etapa. El niño entre los 2 y los 3 años ya que adquiere nuevas habilidades
manuales que le permiten utilizar sus manos y manipular objetos pequeños con
mayor destreza y coordinación. Ellos y ellas podrán utilizar ajedreces
Stauton número 6. (Ajedrez de competencia deportiva). Esta capacidad unida al
desarrollo de las habilidades manuales los convierte en participantes activos
de los juegos de construcción, en los que podrá hacer uso de sus nuevas
destrezas. Los estudiantes podrán usar los dedos y las palmas de
las manos para colorear, rasgar, cortar, dibujar entre otros; sobre láminas
de papel bond u hojas blancas adecuando el proceso de un
aprendizaje significativo en el desarrollo de su autonomía, por el aprendizaje
que previamente ha adquirido sobre las nociones básicas del ajedrez;
además gracias al ajedrez, su capacidad de concentración irá en aumento,
por lo que el niño será capaz de mantener la atención en la actividad lúdica
durante periodos de tiempo cada vez más largos.
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